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Cogito Ergo Sum

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De todo lo malo y penoso que ocurrió durante las pasadas elecciones, quizá la candidatura de Juan Zepeda se pueda considerar como “lo menos peor”.

DOBLE FILO

Cogito Ergo Sum


Por: Héctor Castañeda







Zepeda ¿presidente?


De todo lo malo y penoso que ocurrió durante las pasadas elecciones, quizá la candidatura de Juan Zepeda se pueda considerar como “lo menos peor”.
Careciendo del respaldo hasta de su propio partido, fue capaz de construir una campaña en constante ascendencia. Su aceptable desempeño en los debates y elocuencia lo hicieron ser apoyado por un sector que no veía a Vázquez Mota como un candidato fuerte, que estaba consciente de que Delfina Gómez no aportaba nada, y que Alfredo del Mazo era la peor opción posible.

Fue tal el avance desde cero de la campaña del perredista que el único argumento que podían esgrimir sus detractores -principalmente de Morena- es que su candidatura entorpecía la falacia meramente estadística y anti democrática conocida como “voto útil”. Y que no había declinado por Delfina pese a las amenazas y ultimátum de AMLO. No se le podía acusar de nada más.

Quizá esa campaña negra contribuyó a que el avance de Zepeda se quedara en un 17.79 por ciento del PREP, quedándose en tercer lugar y con el recuerdo de ser el candidato que cerró campaña haciendo como que tocaba la guitarra en un concierto de rock “urbano”.

Ya pasadas las elecciones, y siendo el candidato que mejor percepción tuvo -considerémoslo premio de consolación- en repetidas ocasiones había declarado que ahora lo que seguía para Juan Zepeda era “formarse en la fila como un militante más”.

Ya en Quadratín se había reportado que descartó que vaya a buscar tanto la presidencia nacional del partido, como la candidatura a la Presidencia de la República a finales de junio.
Eso hasta hace unos días.

Resulta que el ex candidato publicó en su cuenta de Twitter que buscaría competir por la presidencia de México.
“Que nos sometan a encuesta, debates y elección abierta a quienes aspiremos a la candidatura presidencial por el #FAD #ConferenciaJalisco”, tuiteó el perredista.
Esto hace pensar que Juan Zepeda es como un niño al que, dándosele una golosina, quiso otra. Lo cual me parece bastante negativo.

Sí, de momento es de los “menos peores” -a la par de José Narro, el único motivo que me haría votar por primera vez por el PRI-, y demostró ser un candidato altamente competitivo, pero tenemos que considerar que los tiempos entre la elección del Edomex y la de la Presidencia está pasando muy poco tiempo. De hecho, políticamente podríamos decir que el 2018 empezó hace un mes.

Si una de mis tantas quejas contra López Obrador es su perpetua candidatura, considero que ello bien puede ponerse en el caso de Juan Zepeda. Por más legal que sea, no me parece democráticamente ético vivir en campaña.

Por supuesto, el Frente Amplio Opositor será el que determine si Zepeda tiene lo que necesita para quitar al PRI de Los Pinos. Y evitar que AMLO llegue, ya que hizo su berrinche y desechó la invitación del PRD. Pero primero el partido tiene que ponerse de acuerdo consigo mismo, tener un plan de gobierno integral y todo lo que vaya surgiendo.

Mientras eso pasa, que Juan Zepeda se ponga en la fila, como dijo que haría.

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