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Cogito Ergo Sum

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Rara vez un hombre es asesinado por el simple hecho de serlo, con mujeres como Mara pasa al contrario

DOBLE FILO

Cogito Ergo Sum


Por: Héctor Castañeda







El caso de Mara: Otra más a la lista

El día es 7 de septiembre. Mara Fernanda Castilla Miranda, alumna de la UPAEP salía de fiesta al bar The Bronx en San Pedro Cholula, Puebla. Un poco pasada de copas, tomó una opción lógica, solicitar uno de esos servicios de transporte que, hasta hace unos días, se jactaban de ser “seguros”, por su localización GPS en tiempo real. Esta empresa dice textualmente en su sitio web “Viaja seguro. Conductores elegidos uno a uno con la formación necesaria. Comparte tu viaje para que tus amigos sepan dónde estás.”, por lo que es entendible que en el estado tan vulnerable como en el que se encontraba Mara decidiese poner su seguridad en manos de una empresa privada en lugar de los muchos taxis que circulan en el país. Nadie podría adivinar que pasaría justo lo contrario.

El resto de la historia y los detalles ya todos lo conocen. La prensa ha hecho su agosto de este lamentable suceso, ríos de tinta han corrido. El conductor del taxi la metió a un motel y la violó y mató. Pese a que ya se encuentra sometido a proceso (que demuestra que en algunos estados es más pronta y expedita la justicia que en otros, para desgracia del Edomex) nuevamente aflora la rabia en la sociedad mexicana.

Sí, estadísticamente, se mata más a los hombres que a las mujeres. Casi diez hombres son asesinados por cada mujer, (en 2016 21,159 hombres fueron víctimas de homicidio, frente a 2,735 mujeres, de acuerdo con cifras del INEGI), pero rara vez un hombre es asesinado por el simple hecho de serlo.

Mara cometió malas decisiones, sí, pero no debió ser vulnerable a una persona que vio la oportunidad de sacar lo peor de sí con ella. Nadie debería serlo. Ella debió estar protegida en todo momento.

Una vez ocurrido eso, y con las redes sociales en llamas, a una persona se le ocurrió una buena idea. Abrir las puertas de su casa para aquellas mujeres que, pasándola bien, corren el riesgo de sufrir el mismo destino de Mara.

Uno de los mensajes, bajo el hashtag MiCasaEsTuCasaHermana dice textualmente:

Amigas, hermanas, compañeras: si algún día van a una fiesta, tienen trabajo y se les hizo tarde o cualquier circunstancia que no les permita llegar a tiempo a su casa o el regreso resulte peligroso o inseguro, pueden escribirme y con gusto, sin importar el día y la hora, las recibo en mi casa con un buen café o té y un lugar para descansar. Es mejor quitarnos la pena que permitir que les quiten la vida. Hay que cuidarnos entre todxs. Y es neta, no es nada más decir por decir. Pídanme mi cel por inbox o escríbanme por acá.

Suena como a una gran idea si omitimos algo importante: Estas mujeres, además de restringir la propuesta al sexo femenino, lo hacen pensando que ninguna mujer, jamás, en la historia de la humanidad, ha violado, matado o robado. Suena iluso pensar que solo porque una mujer pone el citado hashtag, en automático es una persona de confianza. Recordemos que hay mujeres involucradas en secuestro y trata de personas, muchas veces incluso como autoras intelectuales.

Mi sugerencia en este caso sería la de aplicar esa medida pero únicamente con personas de extrema confianza. Empezar por ello para establecer una red más o menos confiable.

Ahora, una vez dicho eso, también debo criticar a esas autodenominadas “feministas” que confunden terriblemente el término para abonar a sus propias fobias personales.

Durante la marcha del domingo para exigir a las autoridades que detengan estos feminicidios, las feministas de la tercera ola (que en redes sociales llamamos feminazis), increparon y segregaron a hombres que querían unir sus voces para expresar su repudio. A los que no empujaron, los mandaron “atrás”. No es una guerra de sexos. Es una contra delincuentes. El tener testículos no tiene nada que ver con ser un desgraciado.

Por supuesto sé que ese pequeño grupo radical no representa una ideología, pero tenemos que ser conscientes de que la desvirtúa. No se nos puede acusar a todos los hombres de conspirar para eliminar a la mujer del planeta tierra. Es ridículo siquiera pensar eso.

¿Cuándo vamos a aprender que el separa y segregar no beneficia en nada a ninguna causa? ¿No se ponen a pensar esas mujeres que también un hombre puede perder a su hija, hermana, esposa o madre? ¿Creen que son las únicas que sufren? Nuevamente, estadísticamente, tenemos 10 veces más probabilidad de ser asesinados. Créanme, no quieren esa clase de igualdad.

Es lamentable lo que le pasó a Mara. Es lamentable que no será la última. Pero también es lamentable que no permitan sumar voces sólo porque el asesino de la joven cumplía con una serie de características cuya esencial es que “era hombre”. ¿En qué mundo vivo? Si hipotéticamente fuera tendencia usar colores de ropa para abonar a agendas también se habría perseguido a la gente que usara camisas azules porque probablemente el chofer de Cabify usaba una. Son equivalencias que no se sostienen. No todos los hombres somos así. No todos los hombres vamos por la vida buscando violar a una mujer.

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