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octubre 19, 2017
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octubre 19, 2017

Mascarada El Baile de las Máscaras

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Él no lo negoció, sólo le tocó administrar los estragos

DOBLE FILO

Mascarada El Baile de las Máscaras


Por: Ismael Rojas Escobar









Un par de verdades sobre el TLCAN que pesan a Peña Nieto
Segunda Parte

Cuando se negoció y se puso en marcha el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) se acordó un crecimiento parejo en los sectores productivos y en las condiciones de desarrollo de los trabajadores y sus familias; 25 años después vemos que el gobierno mexicano hizo justamente lo contrario; el norteamericano jugó sucio y consiguió ventaja; el canadiense si cumplió con lo acordado y se mantiene como una economía robusta.

Ahora le dicen en la cara al presidente Enrique Peña Nieto que tiene que cumplir con igualar los salarios y las condiciones laborales, además de apoyar a los más necesitados para que al menos se establezcan como clase media. Es un fuerte golpe para el gobierno mexicano porque desde el gobierno de Miguel de la Madrid yespecialmente desde Salinas de Gortari, las acciones demuestran lo contrario: fueron realizadas reformas y programas que vendieron como la solución a los problemas nacionales, cuando en realidad solo consiguieron sumir en la pobreza y miseria a millones que luchaban por ubicarse como clase media.

Los negociadores de Canadá y Estados Unidos de Norte América lo dijeron claro: México tiene que igualar el salario: no es posible que ganen los mexicanos una décima parte por hacer el mismo trabajo para la misma empresa. Destacaron incluso algo que todos sabemos aquí, que los sindicatos no son independientes y no han servido para proteger a los trabajadores.

La clase política respondió tibiamente y con discursos gastados, sin compromisos, sólo pronunciamientos demagógicos.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau dijo en la tribuna del Senado de la República, que –los tres países- deben centrarse en la clase media y los que aspiran a llegar a ese nivel; además tienen que asegurarse de que los trabajadores sean protegidos por normas laborales progresistas para garantizar que su gobierno y empleadores los cuidan, ya que sólo así podrá modernizarse el TLCAN.

No sé qué cruzaría por la mente de los senadores ahí reunidos como Ana Lilia Herrera del PRI o Ernesto Cordero del PAN cuando Trudeau dijo lo anterior y más aún, cuando recalcó que el crecimiento de la agenda comercial depende de los frutos de un comercio justo, en un esquema de ganar ganar.

Y reiteró: es necesario conseguir mejores normas, salarios y condiciones de trabajo porque las prioridades políticas y económicas deben ser las de los ciudadanos. Estos son valores a los que se han rehusado la clase política mexicana: les sienta mejor, se sienten más cómodos con estrategias como Progresa.

En cambio, la derecha mexicana desde hace más de 30 años tiene como prioridad: fomentar su propia riqueza; la de los empresarios que los patrocinan – como ejemplo los defraudadores de la banca que se beneficiaron del Fobabroa-; crear nuevos multimillonarios y sentar las condiciones propicias para que nada de esto cambie.

Pero ese no ha sido el principal problema dentro de la tragedia mexicana: es, sin duda, que la clase política mexicana ha creado las condiciones para entregar las grandes ganancias del país radicadas principalmente en el sector energético, la minería y los industriales que se han visto favorecidos con toda clase de beneficios para su operación, así como una legislación laboral blanda y sindicatos blancos.

Algunos tribuyen al llamado Tratado de Bucareli firmado –ilegalmente- en 1923 entre los presidentes Álvaro Obregón y Calvin Colidge, el incipiente desarrollo nacional, la dependencia, la debilidad y hasta el entreguismo de México ante de E.E.U.U.

No extraña, por ejemplo, que a principios de 1980 frenaran el avance de la entonces poderosa industria petrolera, que pese a la crisis del 81 era muy prometedora: actualmente los zopilotes vuelan sobre el moribundo Pemex.

El Objetivo de Obregón con el Tratado de Bucareli fue lograr el reconocimiento del gobierno estadounidense a cambio de una serie de compromisos con duración de 75 años que persisten hasta la fecha y que incluso, pudieron formar parte de los acuerdos secretos del TLCAN, como es comprometer la industria energética y la dependencia militar, entre otros muchos rubros que mantienen rezagado a México.

Continuará.

Llanto
No me ayudes compadre. Las declaraciones del secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete sobre que la mano de obra mexicana es poco capacitada y por eso ganamos poco, son lo menos, para cuestionarse qué hace un político de oscuro pasado en un cargo estratégico.

Alegría
Excelente idea fue la donación de un gimnasio al Centro de Internamiento para Jóvenes Quinta del Bosque, por parte de la asociación civil Reinserta y el Consejo Mundial de Boxeo. Un deporte como este requiere algo que es básico en la juventud: disciplina.

Por cierto, las autoridades penitenciaras aseguran que cada vez son menos los jóvenes delincuentes remitidos a ese lugar, pues bajaron de de un promedio de 470 a 130 actualmente.

Charada
Los medios de comunicación y sus “opinadores” arrecian la batalla para calentar el ambiente electoral. Marcelo Ebrard desmintió lo dicho por Salvador García Soto en su columna llamada “En el Nombre del Padre” donde narraba el intento que supuestamente hacía el ex jefe de gobierno por reunirse con López Obrador, pero que este lo rechazó y sólo mandó a su hijo para decirle que esperara al primero de julio del siguiente año. Y esto apenas comienza. Primera regla del periodismo: verifica, verifica, verifica.

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