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A la hora de los trancazos, los golpes no tienen sexo…

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La historia de July, campeona universitaria

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A la hora de los trancazos, los golpes no tienen sexo...




Suena la campana, primer round, Julieta Moreno, estudiante de la Facultad de Economía, se disputa la medalla de oro del box femenil en la Universiada 2018; no han pasado ni 30 segundos, ligera se balancea con buen ritmo; su juego de piernas y cintura es perfecto, no para de moverse, se acerca y se retira, cabecea con la agilidad y rapidez necesarios para evadir los primeros golpes de su adversaria, está confiada, 60 segundos, encontronazo de segundos, un pestañeo y de repente crack… le revientan el brazo el izquierdo.



La alumna del octavo semestre de la carrera de negocios de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), apenas si se lo cree, se preparó por meses enteros para ese momento, logró vencer dos encuentros previos contra otra mexiquense y una estudiante Sinaloense, es más, en la Universiada 2017 fue medalla de oro, estaba a punto de hacer historia, pero la vida y el ring le tenían otra sopresa.

El reloj no se detiene y la boxeadora se ve obligada a cambiar la guardia, se niega a detener la pelea, la adrenalina le hace contener el dolor, solo piensa en defenderse y proteger su brazo roto que queda inmóvil y a lo bajo, trata de cubrirlo entre el cuerpo y los movimientos, no da un paso atrás, se planta en el ring y el coraje le salta del pecho… campanazo.

En el inter de solo un minuto, ella y su entrenador Simón Reyes, simplemente acuerdan llegar al final a como sea. Había un plan, a la basura y diseñan otro al vuelo. Los dos rounds siguientes Julieta los pelea con un puño y carácter, no había más, un poco de estrategia y protegiendo su brazo lastimado que a momentos bajaba con todo y un guante que le contenía a ratos el dolor electrizante.

Campanazo. Se lleva la plata.

Tras su encuentro, Julieta es trasladada directamente a los servicios médicos de la universidad, donde el diagnóstico de fractura de “radio” del brazo izquierdo, hacen necesario someterla a una intervención y colocarle una placa para ayudarla a soldar el hueso.

De aquella gran final ya pasaron varios meses, pero para Julieta las lecciones todavía le dan vueltas en el corazón. Sonríe cuando habla del futuro, de sus sueños y de su lucha por posicionar este deporte rudo, como una de las grandes alternativas entre las mujeres y para que deje de ser estigmatizado por la sociedad.

-¿Qué pasaba por tu mente en esos momentos, no sentías dolor?

La pasión y la adrenalina es lo que me permitió continuar. Fue el dolor fuerte pero soportable en el momento… de hecho yo creía que tenía la oportunidad de ganar, sobre todo porque no sentía el dolor, aunque la pelea la termine con un brazo, pero mientras yo no lo moviera o no recibiera un golpe estaba bien, que fue lo que hice, termine la pelea con un solo brazo.

Julieta recuerda que en septiembre del 2017, después de la Universiada de ese año, sufrió una fractura en el mismo brazo, pero al parecer no soldó bien y lo que le ocurrió el 29 de abril pasado arriba del ring, fue, al parecer, una “refractura”.

-¿Qué tan difícil es incursionar a un deporte en el que la primacía es para los hombres y se tiene el estigma de que es un deporte para ellos o se dice que es para “machorras” o algo así?

“Sí, resulta difícil vivir con esos comentarios y con esa idea, porque es cambiar la idea de las personas con las que vives, incluso mi papa por ejemplo, pero ya hay más mujeres en este deporte, el objetivo es sobre todo demostrarle a las personas que no somos menos, es un deporte; todos te dicen, ese es un terreno de niños… y tener que decirles, ¡Nooo yo también lo puedo hacer!”, señala Julieta, mientras muestra la cicatriz de unos 15 centímetros que le dejo la fractura de radio de su brazo izquierdo.

Al hablar de sus inicios en este deporte, asegura que nunca pensó en el box como una posibilidad o un plan en su vida, aunque su padre y su hermano lo veían en la televisión con frecuencia y gracias a lo cual, de hecho, no le resultaba ajeno; asegura incluso que de niña jugaba al box con su hermano y ella “era su sparrig”.

Al llegar a la universidad, decidió involucrarse de lleno en la vida universitaria y aprovechar todas sus posibilidades. Decidió incursionar en algún deporte, se dio una vuelta por el gimnasio y chaz!, la flechó el box.

Asegura que la disciplina deportiva le ha dado el carácter y tezón que requiere cualquier ser humano en formación, y ahora es su gran pasión.

Hoy su padre, su mamá y su hermano están orgullosos de su campeona universitaria y ella ya acaricia el sueño de la próxima Universiada, en la que espera llevarse el oro y más adelante, una vez titulada, convertirse, en una de las primeras mexicanas en conquistar dos campos de forma simultánea, el box y el mercado internacional, pues considera que una actividad profesional no debe anular la pasión que significa el deporte, debe verse como algo complementario, señala.

LOS GOLPES NO DISTINGUEN SEXO

Simón Reyes, es el entrenador universitario de Julieta. Recuerda que el día de la pelea en que le rompen el brazo, ella se negó determinantemente a retirarse sin dar la batalla, por lo que se vio obligado junto con ella, a delinear un plan en segundos, para sacar los dos rounds que le faltaban y proteger al máximo sus puntos vulnerables que a esa hora, le representaban más del 50%.

¿Qué qué le sirvió a Julieta?, todo, asegura el entrenador quien sostiene que no obstante la emergencia y riesgo del momento, Julieta no vaciló un solo segundo, tras romperle el brazo, para continuar la pelea.

Y es que de acuerdo a Reyes, en el box femenil de la actualidad, la universidad ha desarrollado una estrategia en la cual hombres y mujeres son entrenados sin distingo de ningún tipo, a las chicas y chicos se les exige exactamente lo mismo, llevan la misma rutina, el mismo entrenamiento y la misma técnica, no hay rosita ni azul, solo seres humanos en formación… y esa quizá fue la clave que le valio a July, pues como dice Simón, “a la hora de los trancazos, los golpes no tienen sexo...".

 

Por: Mary Delgado


 

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