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De cómo pasar de la frivolidad de un “candidato guapo”, al despeñadero y venta de un país completo

PLUMAS

Por: Tere Montaño







De cómo pasar de la frivolidad de un "candidato guapo", al despeñadero y venta de un país completo

Poder al Centro


En 2005, creo fue mayo, cuando justo antes de las elecciones estatales, tuve la oportunidad de entrevistar a Enrique Peña Nieto, como candidato del PRI y del PVEM a la gubernatura del Estado de México, en una entrevista exclusiva para El Universal. Fue en aquellos días, cuando las mujeres de Tecámac, le compusieron aquel coro de “Enrique… Bombón te quiero en mi colchón” y cuando esas mismas mujeres, en el mismo acto, le entregaron de manera colectiva un “anillo de oro” –si tal cual-, para “sellar su compromiso” del domingo siguiente y del siguiente sexenio. Esperaban todo.

Era el político del momento y lo fue durante la década siguiente. El furor y éxtasis que causaba a las mexiquenses su pinta de chico bueno y bonito, llegaba a límites orgásmicos, por decir lo menos. Durante la campaña fuimos testigos de todo tipo de locuras por parte de chicas –y maduras- que entraban en trance frente a la “atractiva” imagen del aspirante, mujeres de edad madura llevando en brazos a sus abuelas o madres setenteras u ochenteras –no exagero-, para ver y tocar, al “candidato guapo”; ancianas que estuvieron a punto de morir asfixiadas en medio de esos mismos tumultos histéricos,complementados por otros tantos tumultos masculinos, desesperados otro tanto por conseguir una promesa de empleo, obra o apoyo del aspirante. Era el paroxismo absoluto.

Pero si aquello resultaba irreal, mayormente irreal resultó para mi gusto, la respuesta que me dio el entonces candidato a la gubernatura, cuando le pregunte algo que para algunos parecía tonto, pero para mi resultaba fundamental, pues –según calculaba entonces-, dependiendo de la respuesta que me diera, podría avisorar o reflejar parte de “el pensamiento” del candidato. La pregunta era simple:

-Muchas mujeres dicen que van a votar por usted porque dicen que es guapo. ¿Qué piensa de eso?, le cuestione en aquella entrevista realizada en un restaurante comercial de Santa Fe, justo después de aquel pasaje tan penoso -para mi- de Tecamac.

Simple fue la pregunta, simple la respuesta:

-Pues… -sonrisitas-, que se vale ¿no?

Punto.

Mi impresión, como resultado de esa y otras respuestas y como resultado de su desempeño en la campaña y en muchos eventos similares posteriores, fue que el candidato era “tan guapo”, como -en la misma proporción - frívolo. No me equivoque, incluso mi nota original fue corregida y retiradas mis impresiones. Desde entonces, capte que Peña no veía en las mujeres que le darían su voto, nada mas que eso, sufragios, números.

Luego vendrían los feminicidios que durante su sexenio se acumularon a partir del 2007 hasta llegar a los 922 –Eruviel triplicaría las cifras-; luego los negocios, casi inmediatamente, con los cuates desde el Palacio de Gobierno en Toluca, luego se trasladaron a los Pinos y no paraban, hasta vender el país completo, hasta que las alianzas de capos y políticos de sus gobiernos, lanzaran por la borda el país completo con los 43 que nos siguen faltando... ya no parecía tan guapo ¿verdad?

Quién lo diría, ese mismo hombre que encumbró el PRI y que encumbró al PRI en 2012, despeñaría a una nación entera y a su partido completito, pero eso sí, nunca dejo de hacer negocios, ni de heredar a sus sucesores en Edomex la forma de hacerlo…

La fórmula fue perfeccionada en un toque de absoluta maestría-Estafa Maestra-, en la que todos los priístas, incluso los de closet –rectores y ombudsman- parecen estar enredados.

Ante este panorama, la llegada de un gobierno federal de izquierda por primera vez en México, abre sin duda una gran esperanza para los mexicanos, aunque para los mexiquenses, se avisora una batalla determinante, cerrar el círculo completo, será una responsabilidad pendiente, aunque los primeros pasos pudieran venir como ejemplo del propio Congreso Local, ¿Podrá?, pronto lo veremos

Buenos tiempos para todos.

Hasta la próxima.

*PODER AL CENTRO, Columna premiada con la “Presea Manuel Buendía 2016”.

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