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Dos años Delmacistas sin cambios en corrupción: Barranco

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En dos años de gobierno, Del Mazo no ha dado muestras de voluntad política para cambiar el estatus quo impuesto por el Grupo Atalcomulco en los modos de hacer política, estilo que incluso ha infectado a la oposición

 

 

 

 

 

NOTICIAS

Dos años Delmacistas sin cambios en corrupción: Barranco




25 de septiembre de 2019

Heredero de una “monarquía política” que se cae a pedazos, Alfredo del Mazo Maza, arribó este martes a su segundo informe de gobierno, con un balance sin resultados y bajo el peso de no solo estar prolongando el ejercicio del poder bajo los códigos del Grupo Atlacomulco, sino de haber logrado ya, en solo un año, coptar a integrantes del Congreso Local para cambiar la correlación de fuerzas como lo hizo Arturo Montiel hace 20 años, lo que demuestra, señala Bernardo Barranco Villafán, que “la oposición”, forma parte del propio grupo.

Estas son parte de las conclusiones a las que llegó el analista y autor del “Infierno Electoral del Estado de México”, durante una entrevista con este portal, para evaluar el segundo año de gobierno de Alfredo del Mazo, a quien además identificó como el mandatario más gris que ha tenido la entidad mexiquense, sin legitimidad y con un perfil de “gobernador monarca”, que lo mantiene por completo alejado de la población.

Pero quizás, la más inquietante teoría que por primera vez lanza el también exconsejero electoral del IEEM, es que el estilo de ejercer el poder de quienes se identifican como parte del Grupo Atlacomulco, no solo ha permeado entre la clase política priísta que le dio origen, sino también a los grupos de “oposición” que lo rodean.

El análisis parte de los escándalos de corrupción que directa o indirectamente apuntan a Del Mazo Maza, desde su posible implicación -y con un capítulo completo- en la Estafa Maestra, hasta los nexos que podrían conectarlo con el juicio que se abrió en contra Rosario Robles, por la triangulación de recursos públicos hacia empresas fantasmas siendo titular de la SEDESOL (con apoyo de la UAEMex) y más recientemente el caso de sus cuentas en “Andorra”, lo que Bernardo Barranco considera, como uno de los momentos recientes “más vergonzosos” de Del Mazo, al haber primero negado y luego admitido la existencia de esas inversiones, pero sin las explicaciones necesarias y suficientes para los ciudadanos.

Ante la evidencia, el experto considera que no existe en realidad ningún avance efectivo en materia de combate a la corrupción en el gobierno Delmacista, más allá de una simulada pretensión, con visitas de funcionarios federales, declaraciones y firmas de convenios.

Pero para el analista, quizá la prueba más significativa de que no existe un cambio real en el segundo año de gobierno de Alfredo del Mazo, es la alteración “con billetazos”, de la correlación de fuerzas en la LX Legislatura Local, subsumida por los estilos del Grupo Atlacomulco.

“Los rasgos que han caracterizado a la cultura política del grupo en el poder del Estado de México, se reproducen, no solamente por parte del propio grupo, sino de los sectores que los rodean. Tú sabes el escándalo que representa para el país lo que está pasando con los saltos y saltimbancos que están en la Cámara del Estado, es de escándalo nacional. Es una Cámara que ha sido reconquistada; eso es fruto que no hace más que reproducir lo que se hizo hace más de 20 años con Montiel, que llega con una Legislatura –adversa-, la corrompe, la compra y la correlación cambia, ha hecho exactamente lo mismo, entonces finalmente, no hay cambios, al contrario”, destaca el analista.

Pero todavía más, advierte que se trata de una clase política extendida a todo ese sector, que al final termina por “reciclarse”.

“Es más bien una clase política que no entiende que el país ha cambiado, no entiende, entonces lo que hace es que se recicla a sí misma, pero no solamente es en el Grupo Atlacomulco, sino podemos encontrar que la oposición forma parte de la misma, entonces cuando pensamos en el Grupo Atlacomulco, estamos pensando que es solamente este grupo de príncipes, de aristocracia política, pero no, es más amplia, es una oposición que forma parte del Grupo Atlacomulco es una oposición familiar, amable”, remata.

¿Pero qué es lo que caracteriza a estos grupos, hoy fusionados en torno a uno nuclear? Barranco los describe así:

En el trasfondo es esta sospecha cada vez más fundada de que el Grupo Atlacomulco se maneja fundamental a través de la cultura de la corrupción, de manejos financieros no transparentes y usos caprichosos de los recursos públicos.

Cabe recordar, que la LX Legislatura Local, arribó al Estado de México como una legislatura histórica, producto del proceso electoral nacional del 2018. Su destacada integración, con Morena y una sólida red de aliados al frente, se ha venido dibujando al paso de los meses, tanto así que a la fecha, la fracción morenista ya no cuenta con mayoría calificada y desde el principio, decidió no asumir la gestión de las áreas estratégicas del Congreso, con lo que el PRI y el gobierno mexiquense, continúan operando y manteniendo el control de facto.

Por otro lado y avanzando en el análisis, para Bernardo Barranco, la falta de resultados en el gobierno del jerarca político del PRI, tiene un problema de origen, su falta de legitimidad política, a partir que surge de un proceso electoral severamente cuestionado por la intervención del entonces gobierno federal, al frente de Enrique Peña, y del estatal por vía de su antecesor, Eruviel Ávila.

“Llega con una legitimidad baja, no ha sido un gobernador popular que se arremangue, que pise tierra que se ensucie los zapatos vaya... ha sido digamos como un heredero de cierta monarquía política, no ha tenido un click –con la gente-, el nivel de aceptación es más bajo por el perfil que maneja, tiene un perfil de un gobernador monarca, que no sale, que no es público, que no se preocupa”, remata.

Más adelante, al hablar de “avances” en otros ámbitos, Barranco Villafán no encuentra asidero. La extendida inseguridad y la falta de resultados en otros terrenos, la simulación en otros, parecen no favorecer a Del Mazo frente al agudo análisis del exconsejero y quizá tampoco, del de los ciudadanos.

¿PACTO DE IMPUNIDAD?

En estos contextos y a estas alturas, resulta imposible no cuestionar a Barranco Villafán, sobre la posible existencia de un pacto de impunidad, entre Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto, dada la cercanía y afabilidad con que trata a Alfredo del Mazo, su primo, en eventos públicos, exigiendo respeto a su investidura y en medio de chifladuras masivas que solo hacen encolerizar más, pareciera, a quienes vieron un claro fraude en 2017, cantado por cierto, por el propio AMLO.

Al respecto el exconsejero electoral no descarta del todo algún tipo de acuerdo o pacto entre grupos políticos, incluso antes de las propias elecciones nacionales.

Los indicios están ahí, muchos los han referido, advierte, sin embargo también aclara que llegado el momento, si López Obrador decide no tomar cartas en el asunto en los temas de corrupción que involucran a los príncipes del Grupo Atlacomulco, él mismo podría pagar un costo caro en los comicios del 2024.

Puede recibir un castigo, sino no es congruente, advierte.

En este sentido, Bernardo Barranco reconoció que López Obrador, ha venido mostrando signos contradictorios entre su discurso de regenerar la vida pública del país, pero al mismo tiempo declarar que por sí mismo, no irá contra los expresidentes de México, lo que podría beneficiar, directamente a los príncipes mexiquenses, pero ¿a qué costo?


 

Por: Mary Delgado


 

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