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Coordenadas políticas

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¿No tiene Morena mas cuadros para dirigir que Yeidckol y Bertha Luján? Sería muy grave

PLUMAS
 
 

Coordenadas políticas


Por: Macario Lozano Ramírez






¿No tiene Morena mas cuadros para dirigir que Yeidckol y Bertha Luján? Sería muy grave

Los partidos, como cualquier persona medianamente informada lo sabe, se forman para conquistar y conservar el poder, desde el cual concretan, pueden concretar o intentar concretar siquiera los objetivos estratégicos de sus documentos básicos. En pocas ocasiones las formaciones partidistas se fundan desde el poder, cómo ocurrió en México con el abuelo del actual PRI en 1929

No es difícil entender y valorar la imprescindibilidad de los partidos en los sistemas democráticos, para ganar las estructuras institucionales y conducirlas hacía el logro de metas determinadas a favor de la comunidad nacional, de acuerdo con la concepción ideológica de esas organizaciones, los gobiernos enfrentan siempre intereses creados, que presionan para conservar y ampliar sus privilegios.

Esto resulta más predecible cuando se trata de transforma las formas de gobernar y los objetivos del ejercicio del poder, como ocurre ahora con el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. La ultraderecha empresarial y los partidos que comulgan con ella buscan hacerlo fracasar en su lucha anticorrupción.

En este panorama el mandatario, de gran popularidad y liderazgo social en todo el país lucha solo, sin el respaldo organizado y articulado de sus seguidores, porque su partido, como tal, se desvaneció después del primer domingo de julio del año pasado, cuando el tabasqueño rompió record en materia de respaldo en las urnas: más de 30 millones de votos y más de 60 millones acumulados en tres elecciones en que fue candidato presidenciales, lo que se olvida con frecuencia.

La dirigente provisional, Yeidckol Polenvsky, la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján, y las dirigencias estatales desaparecieron del espectro partidista. No fueron capaces de organizar una sólo manifestación de respaldo al gobernante surgido de sus filas, víctima de asedio de quienes saqueaban al erario y recibían privilegios.

Tampoco pudieron, supieron o quisieron afiliar a simpatizantes de MORENA, que votaron y apoyan a López Obrador, ni de preafiliar a los militantes: las representaciones de ese partido tuvieron 17 meses para hacerlo y dieron muestras de una ineptitud inexplicable, como no sea la sospecha de que deliberadamente buscaron debilitar a su partido. En lugar de apoyo, se convirtieron en un problema adicional para el presidente López Obrador; todo lo contrario de lo que debe ser un partido en el poder.

Las cabezas de MORENA fueron incapaces igualmente de mantener unidos y cohesionados a los militantes. No pudieron evitar la reproducción de los vicios del PRD, ni la formación de “tribus” ambiciosas, ahora enfrascadas en una lucha de todos contra todos, con una enjundia y vehemencia que no muestran frente a los adversarios ideológicos, ni para apoyar a su principal cuadro en el poder.

Las dos dirigentes, muy cercanas al jefe de la nación, pero peleadas a muerte con el sentido autocrítico, en lugar de pedir disculpa a sus correligionarios por su ineptitud como cabezas partidistas e incapacidad hasta para elaborar un simple padrón de militantes, se lanzaron a buscar la presidencia de MORENA, con lo cual agravaron la situación interna. Privilegiaron el cargo partidista a la lucha a favor de los esfuerzos para lograr la cuarta transformación. Si sólo ellas pueden dirigir a ese partido, el problema para el presidente López Obrador es muy grave.

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