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La vida en cuarentena, sobrevivir al encierro

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Historias de adaptación y resilencia urbana

NOTICIAS


La vida en cuarentena, sobrevivir al encierro



10 de abril de 2020

Desde que inició la cuarentena, Margarita de 62 años, se mantiene encerrada en su piso, intentando aprovechar el tiempo en el diseño de cortinas, una de esas raras pasiones por las que alguien podría esperar décadas completas, si antes claro, no te para una pandemia mundial; Marisela, de 28 años, es una emprendedora quien combate la parálisis de la vida con una “apretada agenda” de 24 horas, la cual sin embargo no agota más allá de los muros de su hogar, salvo eventuales salidas furtivas para pasear al perro; mientras que la familia Jiménez, se reúne cada noche para asignar las labores del día siguiente, unos quedaran confinados, otros se la jugarán en la calle…

Estas son algunas historias de mexiquenses, desde el encierro urbano.

Margarita Atilano, de 62 años de edad, quien trabajaba como Jefa de Departamento en una tienda de supermercado en el centro de Toluca, manifiesta su preocupación e incertidumbre ante la situación que está aquejando actualmente al mundo entero.

Ella trabajó por más de 40 años en dicho supermercado, y asegura que prefiere dejar de laborar, pues, “Más vale prevenir que lamentar”, por lo que tomó la decisión de jubilarse. La situación está difícil, y prefiero retirarme.

Desde que dejó de ir a laborar, hace una semana, y ya en casa, asegura que tiene mucho trabajo por hacer, como por ejemplo, realizar labores del hogar, como lavar, planchar, hacer aseo, y darle mantenimiento a desperfectos que pudiera encontrar, claro, en la medida de lo posible, ya que sus fuerzas no son las que quisiera, por su edad.

Regularmente, se levanta muy temprano, desde las siete de la mañana para iniciar su día.

Ha dedicado tiempo principalmente a la limpieza, por ejemplo, ella es un tanto fanática de las “Cortinas”, por lo que se entretiene en determinar qué color y diseño será la más adecuada que combine con su sala.

Algo que también disfruta mucho y que ha podido realizar de forma más frecuente, es cocinar, para esto suele emplear más tiempo del que se tomaba en preparar diferentes platillos que la mantengan distraída.

De alguna manera, hace lo que antes solo que ahora trata de determinar un horario para cada cosa que realice.

Ya casi al finalizar el día, se va a su cama, o en su caso, a la sala, donde en compañía de su perrita “Mimí”, prende la televisión para ver su telenovela favorita, y hasta que le tome el sueño, irse a dormir con pensamiento positivo de que el día siguiente, todo mejorará.

Carlos Jiménez

Para él, esto de la cuarentena, no le ha sido fácil, pues es el sustento del hogar junto con su esposa, y no se puede dar el lujo faltar a trabajar y solo guardarse en casa, por lo que continúa realizando sus actividades laborales, pero con las medidas preventivas correspondientes.

Tiene dos hijas, una de 16 y otra de 11 años, y debido a que su esposa también trabaja, no es posible llevarlas con ninguno de los dos a sus empleos, por lo que permanecen solas la mayor parte del tiempo en casa.

Jiménez vive en una privada, y en las casas contiguas habitan otros familiares suyos, que a su vez les ayudan a cuidar de sus pequeñas, les pide: “echen un vistazo”, para corroborar que se encuentren bien.

Carlos, su esposa e hijas, se reúnen un día anterior para asignar las tareas y labores que se harán al siguiente día. Normalmente, sus hijas, que son quienes se quedan en casa, inician con labores domésticas, desde las 9 de la mañana, esto lo hacen acompañadas de música para amenizar. Posteriormente, se emplean en sus tareas escolares, las cuales fueron asignadas por sus maestros desde antes de entrar en cuarentena.

Esas tareas escolares las hacen por día, y una vez que su madre llega a casa, comienza a revisarlas.

Por último, finalizan el día, usando las redes sociales para platicar con sus compañeros y ver algún programa en televisión, o videos.

Marisela Hernández, 28 años, rescatando espacios.

Como empleada de una tienda de dulces y golosinas de Galerías Metepec, se tuvo que ver en la necesidad de cerrar temporalmente el negocio, por lo que en estos momentos está cumpliendo con la cuarentena impuesta por las autoridades.

Al principio no quería resguardarse en casa, pues como la gran mayoría de los mexiquenses, tiene que trabajar para poder llevar comida a su hogar.

Al resignarse a que tendría que acatar las indicaciones de permanecer resguardada, por un mes, le resulto difícil el hecho de pensar qué iba a hacer en el encierro, si se iba a aburrir, si no le darían ganas de no hacer nada, si sus ánimos poco a poco irían en decremento.

Conforme fueron pasando los días, entendió que tenía que realizar una itinerario para, de alguna manera, tener bien claro lo que realizaría durante el día.

Marisela organizó de la siguiente manera los días de la semana; lunes, lo emplea casi todo el día en leer; martes, se organiza con su familia para hacer distintas actividades que fortalezcan la comunicación y unión; miércoles, es del día de hacer aseo en todo su hogar; jueves, lo emplea principalmente en su perro, dedicarle tiempo y sacarlo de paseo; y viernes, este día lo dedica al esparcimiento, como estar en la computadora, viendo televisión, viendo series.

Asegura, que conforme van pasando los días pueden surgir nuevas actividades, por lo que no es posible apegarse a los itinerarios que pudiera establecer. Eduardo, improvisando la vida.

Eduardo es un joven emprendedor con carrera de abogado, a quien la pandemia ha puesto a prueba de resistencia máxima como a miles de mexiquenses, cuyos negocios y formas de sustento, han tenido que abandonar abruptamente para salvar la vida.

Sin embargo las necesidades de sustento no se han detenido, por lo que Eduardo, quien recién acababa de montar un gimnasio, con todo su capital invertido ahí, ha tenido que improvisar creativamente para mantenerse a flote. Aunque incipientemente, Eduardo ha comenzado a impartir rutinas personalizadas por video, para venderlas a sus conocidos y clientes, para poder mantener a su familia, sin ponerse en riesgo.

Gran parte del día, lo invierte en mantenerse comunicado con sus clientes y amigos, para preguntar sus intereses y posibilidades dentro del encierro propio, de esta manera diseña ejercicios en los que busca aprovechar lo disponible en casa de cada uno de ellos y luego graba él mismo las rutinas, lo que le absorbe tiempo y energía, pues es el equivalente de instalar un GYM completo en la sala…

Otra parte del día la invierte en mantenerse actualizado y en las labores de casa, puede ser contactado a través de este portal si deseas apoyarlo.

Víctor Jiménez y Ma. Teresa Montaño

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