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De los salones a las cocinas; improvisar a aprender en una pandemia

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Más de 22 millones de estudiantes de nivel básico y sus maestros, luchan por mantener la disciplina del aula escolar, desde sus cocinas o salas

 

NOTICIAS


De los salones a las cocinas; improvisando el aprendizaje en una pandemia



11 de mayo de 2020

Cada mañana desde hace casi un mes, Ana Karol de 14 años, realiza una rutina de actividades escolares propias del segundo grado de secundaria, que no la lleva más allá de las paredes de su sala o el comedor de casa, pero al que se apega con el mayor rigor que puede, ante el temor de perder el ciclo lectivo 2019-2020 y no aprender los suficiente.

Como ella, miles de estudiantes de todo el país, luchan por mantener la disciplina escolar y hasta para tomar clases, por televisión, internet o radio, usan su uniforme, como un gesto de pertenencia, pero tambièn de añoranza por los amigos, sus maestros y sus aulas.

La adolescente radicada en Toluca, se apura desde temprano, de lunes a viernes, a levantarse a las 7:00, ducharse, tomar el desayuno, ponerse el uniforme, peinarse, calzarse y arreglarse como si fuera un día más de clase, con la única diferencia de que parar ir a la escuela ahora, no tendrá que tomar ningún transporte, solo hay que bajar a la cocina a las 9:00 en punto, o un poco antes, y estar lista con su mochila, cuadernos, libros y lapicera al lado, para sentarse frente al televisor, en medio del trajín del desayuno, la charla matutina de su familia y el olor a café y pan. Ella “Aprende en casa”, o al menos eso intenta.

Bajo el nuevo programa emergente de enseñanza, que llegó con la cuarentena por el COVID19 al mundo, Karol lucha por no perderse nada de la transmisión, un parpadeo o distracción y no habría manera de recuperar nada, ni preguntar, ni regresar a la imagen o la frase que en medio de una lección puede resultar clave. Si la señal se pierde, nada que hacer.

Y así desde hace ya casi cuatro semanas, ya que fue el 17 de abril de 2020, cuando el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, dio a conocer el nuevo programa de regreso a clases “virtuales” a todos los maestros y maestras del país, ya que previo a esto, desde que se dio por declarada la suspensión de clases presenciales, se manejó la estrategia inicial de solicitar tareas para todo ese tiempo de permanencia en casa. La migración al nuevo modelo, no ha sido sencilla para nadie.

El impacto de la pandemia, obligó a las autoridades a replantear nuevamente la estrategia educativa y lanzar la enseñanza a distancia, algo para lo que no todos estaban preparados, incluidos los niños, unos 22 millones 596 mil 818 a nivel nacional, solo en educación básica, y tres millones 412 mil 123 alumnos a nivel estatal, solo del sector público, de acuerdo a cifras oficiales en línea. A la cabeza un millón 40 mil 588 profesores en el país, y 138 mil 675 en Edomex, solo para educación básica, intentan no dejar hundir el barco. Una hazaña desde miles de hogares.

En el sector privado la lucha es similar, aunque con más herramientas tecnológicas. Las estadísticas indican que en el país hay dos millones 896 mil 884 estudiantes de nivel básico estudiando en escuelas privadas.

De acuerdo a aquel anuncio del 17 de abril y los protocolos difundidos posteriormente, las clases a distancia comenzaron tres días después, es decir el 20 de abril a través del canal Ingenio Tv, en televisión abierta y de paga, así como en Facebook a través de la página “Televisión Educativa Mx”; mientras que también por radio se reanudaron las clases para las poblaciones indígenas.

Bajo este mecanismo de educación a distancia, al final de cada transmisión se proponen preguntas sobre los temas que se han visto y esas evidencias se recaban en una “carpeta de experiencias” junto con los trabajos extras que solicitan los profesores de cada materia, esto requiere que se tenga un contacto por redes sociales entre maestros y alumnos para poder presentar sus trabajos cada semana, algo que no siempre es posible en las zonas marginadas o indígenas.

Los problemas surgen, dice Ana Karol, cuando como ocurre con su salón, no existe suficiente organización, o no hubo tiempo para lograrla.

La desorganización y descoordinación entre los contenidos televisivos y los profesores está resultando un problema para algunos alumnos, que no saben qué hacer con ciertos trabajos que se piden en las teleclases, pues los profesores presenciales, los originales asignados en sus escuelas, han perdido contacto o no han dado reglas claras.

“Hay una mala organización por parte de mi salón porque sólo tenemos contacto con algunos maestros y no sabemos qué hacer con los trabajos que ya tenemos de otras asignaturas. Creo que esto no debería tratarse de un repaso de lo ya visto en el ciclo, si no aprender temas nuevos ya que no se está avanzando en nuestro desarrollo académico”, asegura Karol.

Por su parte María José coincide en que algunos contenidos no están bien pensados. Para una adolescentes que le pasen solo caricaturas y expliquen cómo niños pequeños, está resultando algo fuera de lugar.

“No me gustan las clases de la tv, es fácil porque todo eso ya lo vi en la escuela, pero nos tratan como niños pequeños, no explican bien porque pasan solo como caricaturas y si explican es muy rápido. Creo que no deberían pasar las clases así porque pues no son buenos enseñando, todo lo hacen muy rápido y además no va a contar para la escuela”, indicó por su cuenta.


LOS NUEVOS MAESTROS PARLANCHINES… LA TELE



Como Ana Karol, María José se enfrenta a la misma rutina desde hace casi un mes. Ella tiene 13 años y cursa el primero de secundaria. Al igual que Ana, cada día se esfuerza, impulsada por sus padres con quienes está confinada desde hace 50 días por la contingencia sanitaria, a mantener su rutina de enseñanza, con todo y las limitaciones que impone el encierro y la nueva escuela…

También procura acostarse temprano para levantarse en punto de las siete, alistarse con el desayuno, la ducha y el uniforme, algo que la define y psicológicamente la ayuda a mantenerse en perspectiva. Bien peinada, limpia y lista para el aprendizaje a las 8.00 ya debe estar “en clase”, esto es, en la mesa de su casa y frente a un televisor-profesor-, algo que para miles comienza a normalizarse.

¿Lo único malo?, esos nuevos mentores que solo hablan y hablan en las transmisiones diarias, si hay algo que los estudiantes extrañan es justo la interacción, no hay manera de resolver dudas en directo.

En el caso de Ana Karol y María José, ambas coincidieron en que las clases por televisión no siempre están bien planeadas, no todas se acercan o adaptan a lo que ya habían visto en clase antes de la contingencia; muchas les resultan repetitivas, otras tediosas y otras inentendibles, debido a que los profesores que salen a cuadro van demasiado aprisa como para tomar apuntes. Las dudas si las hay, son para después, en un esfuerzo personal.

Como sea, este lunes el secretario de educación, Esteban Moctezuma Barrgán, aseguró que el ciclo escolar “está a salvo”, ya que cuando se instrumentó la contingencia sanitaria había un 73% aproximadamente, de avance en el ciclo escolar.

Dijo que lo hecho en casa por las familias y los alumnos “es suficiente”, aunque también admitió que no hay fecha, para que los chicos puedan regresar al colegio, algo que para nuestras entrevistadas ya de por si es triste, pues si hay algo que más más más extrañan, es la interacción en sus aulas, a sus compañeros y hasta a los maestros estrictos.

A continuación dejamos los testimonios de Ana Karol y María José.



Nombre: Ana Karol
Edad: 14 años
Grado: 2° de Secundaria
-Me parece buena idea el que reanudaran las clases para no dejar pasar el ciclo, pero los docentes con los que estamos trabajando tratan temas que ya vimos en años pasados. Al igual en la manera que explican, es como si lidiaran con niños de primaria, el cual no es el caso. Los docentes de mi escuela piden sólo un par de preguntas que al final de cada "clase" nos dan. Algo que no sabemos si va a contarnos todo, o nos va a contar sólo el trabajo que ellos dejaron antes de que las clases se suspendieran por la contingencia.
-Hay una mala organización por parte de mi salón porque sólo tenemos contacto con algunos maestros y no sabemos qué hacer con los trabajos que ya tenemos de otras asignaturas. Creo que esto no debería tratarse de un repaso de lo ya visto en el ciclo, si no aprender temas nuevos ya que no se está avanzando en nuestro desarrollo académico.
-Extraño la escuela porque no hay mejor manera de entender las cosas que viendo al docente y participando en clase, que sólo ver un par de diapositivas o la televisión con personas desconocidas que no te saben explicar o explican cosas que ya no quieres ver.... Trato de alejarme de distracciones en las "clases" para poder poner atención al 100% y cumplir con lo que se me pide.


Nombre: María José
Edad: 13 años
Grado: 1° de Secundaria
-Me preparo durmiendo temprano y levantándome temprano.
No me gustan las clases de la tv, es fácil porque todo eso ya lo vi en la escuela, pero
nos tratan como niños pequeños, no explican bien porque pasan solo como caricaturas y si explican es muy rápido.
Creo que no deberían pasar las clases así porque pues no son buenos enseñando, todo lo hacen muy rápido y además no va a contar para la escuela.
Extraño la escuela extraño a mis maestros que me expliquen bien. Y las tareas que dejan directamente de mi escuela es mucha pero aprendo más y en las clases virtuales dejan preguntas para investigar en internet y en mi escuela es de libros y viene “más explicado"


 

Ma. Teresa Montaño y Jessica Lucero Hérnández Villanueva


 

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